¿Nos Atrevemos a Mirar Nuestra Vulnerabilidad?

“El Cuaderno de Bitácora”

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DESPERTAR NUESTRO CAPITÁN INTERIOR? (cuaderno 9)

¿Te ha pasado alguna vez encontrarte en una situación donde claramente tienes dos discursos internos? Por ejemplo, antes de hacer una llamada o de enviar un mail: hay una voz en ti que quiere quedar bien y te anima a llamar o enviar el correo y otra voz que incluso lo desaconseja. ¿O has sentido el impulso de hacer algo inmediatamente y a la vez tener la sensación de que no tienes tiempo, que estás demasiado ocupado/a?

¿NOS ATREVEMOS A MIRAR NUESTRA VULNERABILIDAD?

Estas son nuestras diferentes partes que forman nuestro Equipo Interior,  lo que llamaré Voces. Cada voz o parte se expresa desde un punto de vista concreto, tiene su propia manera de pensar, de sentir, de comportarse y observar y transmite una energía y forma de expresarse particular. Cada voz es un patrón de comportamiento que hemos desarrollado durante nuestra vida. Y cada voz quiere proteger, desde su perspectiva/creencia, nuestra Vulnerabilidad.  Es decir, somos el hijo/hija que acompaña su madre al médico y al cine o el padre/madre que estudia con su hijo o el amigo/a que escucha un problema o el profesional que quiere dar lo mejor de sí.

En cada situación social el individuo desempeña “personajes” o “voces” diferentes, usando diferentes máscaras: es amable y sonríe como un “buen niño”, es grosero con quien le grita en un atasco, actúa con indiferencia con algunos y pasa por tonto con otros.

Nuestra propuesta es explorar con el coaching estos diferentes aspectos de nosotros mismos con absoluta sencillez y naturalidad. Es hacer crecer el liderazgo que comienza en nosotros mismos. Es aceptar nuestra Vulnerabilidad y vivirla como un regalo. Para ello es importante entender cómo funciona nuestro Equipo Interior. Nacemos vulnerables y nuestras “voces”, que han aparecido de forma natural, al relacionarnos, se ponen en marcha cada vez que ponemos nuestra Vulnerabilidad en peligro, exponiéndola a nuestro entorno.

En un principio son nuestras “voces” las que guían nuestra vida y nuestras relaciones. Nos sentimos vulnerables y rechazamos la Vulnerabilidad. Falta un Capitán que escuche y respete el equipo interior y que sea consciente de nuestras necesidades. (figura 1).

 

 

A medida que desarrollamos nuestro Capitán en relación a las voces, nos empoderamos y podemos vivir en equilibrio. Ya no reaccionamos en nuestro entorno, si no que empezamos a actuar (figura 2).

 

 

Pero solamente, un Capitán consciente podrá escoger en función de nuestras necesidades, las podrá comunicar y podremos vivir empoderados y en equilibrio. Y experimentaremos nuestra Vulnerabilidad como nuestra esencia. (figura 3).

 

 

Según la figura 1: si tenemos, por ejemplo, una “voz complaciente” muy grande, estaremos siempre pendientes de lo que necesitan los otros y nos olvidaremos de nosotros mismos. Mientras, nuestra parte egoísta no se expresará, porque como complacientes que somos, la rechazaremos.  En la medida que iniciemos un coach donde puedan expresarse nuestras diferentes “voces”, mirando la figura 2, empezaremos a percibir que también queremos escuchar nuestra parte egoísta además de la complaciente. Y finalmente, como en la figura 3, escogeremos lo que decimos y cómo actuamos, habiendo escuchado las dos “voces” y escogiendo con libertad lo que necesitamos. Sólo desde esta posición podemos mirar nuestra Vulnerabilidad y vivirla como un regalo.

Mi experiencia profesional como coach se ha visto enriquecida con el trabajo con nuestro Equipo interior ya que permite que el cliente tome consciencia con rapidez de lo que quiere y se dé cuenta con qué ojos mira el mundo cuando desarrolla el Capitán. Sólo entonces puede transformar su entorno y empoderarse. El descubrimiento de nuestra “Vulnerabilidad” es el inicio del proceso de transformación. Nuestra fuerza real emerge de la Consciencia y del Capitán que integra la Vulnerabilidad. Nos desidentificamos de nuestro equipo (tomamos consciencia que cada “voz” es solo una capa de nosotros, no nuestra esencia), y a través de nuestro Capitán experimentamos vivencialmente quien somos en realidad y nos sentimos libres.

Se trata de enseñar al cliente a protegerse combinando la Vulnerabilidad con sus fortalezas, de manera que aprende a comunicar y no necesita convencer. Esto es posible porque con el Capitán interior aprendemos a no juzgarnos. Seguimos el principio básico de “todo está bien, nada es incorrecto”. Y al aceptar nuestras partes, aceptamos la realidad, percibimos fácilmente cuando hay resistencias y miedos. Además tomamos consciencia de nuestras “voces” primarias o más habituales y las “voces” que rechazamos en nosotros mismos.

Comparando la figura 4 y la 5 observamos el cambio que se llega a producir en nosotros interiormente. Tal y como vemos en la figura 4, el ojo de la Consciencia está siempre presente pero lo olvidamos cuando nuestras “voces” más habituales guían nuestra vida. Nuestro Capitán interior no está empoderado para tomar las riendas, decidir y relacionarse con equilibrio. Domina el color de las “voces primarias”. En la figura 5 observamos como la Consciencia está despierta porque el Capitán Interior se ha desarrollado, el color que predomina es el de la Consciencia y del Capitán y además hay un equilibrio entre las parte egoísta y la complaciente. Nuestra Vulnerabilidad está a salvo.

Con un diálogo interior uno puede ir tan “profundo” como quiera, tan “alto” como pueda, tan “bajo y tan “lejos” como se atreva. El objetivo final es conocernos a nosotros mismos en todas las dimensiones y poder elegir conscientemente como queremos interrelacionarnos en nuestra vida. El cliente toma consciencia de cómo mira la vida y sobre todo se hace consciente de cómo puede afrontar aquello que lo limita y atrapa. Por tanto nos permite como coaches trabajar con creencias, bloqueos y saboteadores de forma sencilla y muy vivencial para el cliente.

Percibimos con facilidad quién, qué parte está hablando en nuestro cliente y nos obliga a nosotros como coach a estar muy conectados con nosotros mismos y conocernos. No hay miedo a mirar en nuestro interior: no hay una parte oscura que queda escondida o que es mejor no sacar. Es más, aprendemos a utilizar las diferentes energías que nos aporta cada “voz” en función de la situación y de lo que necesitamos. No se trata de convertirnos en un “hooligan” por ejemplo pero sí utilizar la fuerza de nuestro “hooligan” para enfrentarnos a una situación que generalmente podríamos afrontar con indecisión.

Generalmente, cuando nos sentimos vulnerables ponemos atención a nuestras necesidades. Un ejemplo real: una clienta vino comentando que tenía una ropa en su coche de una antigua relación y quería tirarla pero a la vez le sabía mal por si podía volver a encontrarse con él. Estaba tradicionalmente más identificada con la “voz complaciente”. Es un caso típico de dos “voces”: una egoísta (pienso en mí, ya no estoy con esta persona, no se ha preocupado ni de despedirse por tanto me deshago de su ropa) y otra “voz” complaciente (quiero quedar bien si lo vuelvo a encontrar). Su Vulnerabilidad estaba en juego. Sólo desde la conexión con el Capitán esta cliente pudo acabar de decidirse por tirar la ropa con libertad en el momento que se dio cuenta de lo que faltaba en ella. La ex-pareja, que le despertaba malestar era su “maestro” que le indicaba cómo respetar sus necesidades y su Vulnerabilidad.

Al potenciar nuestro diálogo interior, estamos empoderándonos a la hora de escoger y especialmente en las relaciones con los otros. En este sentido es muy enriquecedor en las parejas o grupos donde la “voz crítica” aparece con fuerza. Nuestro crítico interior vive para criticarnos y evitar que suframos como cuando nos reñían de pequeños. Y es en las relaciones, donde con facilidad, se pone en marcha el crítico, que observa todo lo que hacemos mal. Solo si el cliente es consciente de su “voz crítica” podrá percibirla y transformar el posible estallido de discusión (por una luz encendida en la cocina, o un documento mal imprimido en una reunión, por ejemplo), en un reconocimiento de la Vulnerabilidad y de lo que necesita en este momento.

Así pues, aprovechemos la oportunidad que nos da el coach para llevar a cabo un trabajo personal de auto-consciencia, transformación interna y de crecimiento personal. Sólo si ponemos luz en el interior de nosotros y desarrollamos nuestro Capitán Interior, nos permitiremos ser tal cual somos de forma consciente y serena. Y nos regalaremos hacer de la Vulnerabilidad nuestra aliada que nos empodera para transformar nuestro entorno porque nos hace libres para escoger.

 

Mònica Jal
Coach Co-Activa.
Coaching de equipos y Coach Wingwave.
Facilitadora en Diálogo de Voces.

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